Convierte tu muro en un peldaño (Un artículo de Jokin Bildarratz)

Artículo de Jokin Bildarratz, Senador en las Cortes Generales de Madrid
Jokin Bildarratz

Nota: Este artículo fue vetado por el diario digital Vozpopuli por incluir “opiniones contrarias” a su línea editorial. 

El último lunes de febrero tuve la oportunidad de acompañar a Francesc Homs hasta las puertas del Tribunal Supremo. Quise mostrar mi apoyo a quien fuera Consejero de la Presidencia y Portavoz de la Generalitat de Catalunya. Lo hice junto a líderes políticos e institucionales, además de un nutrido grupo de personas que habían viajado hasta Madrid en autobús durante toda la noche. Lo quiera ver el PP o no lo quiera, esta es la realidad.

El recorrido hasta la sede del Alto Tribunal permite compartir ideas y reflexiones en un año 2017 que va a ser muy complicado de gestionar políticamente. Para todos. El Partido Popular tiene que medir mucho cuáles van a ser sus siguientes pasos, se va a encontrar con dirigentes dentro de sus propias filas que van a exigir la aplicación del Artículo 155 de la Constitución; pero sabe que esta es un arma de doble filo. Puede resultar que su negación permanente a tender puentes acabe levantando un muro infranqueable.

Los populares no dialogan y esperan. Aplican esa teoría de Rajoy, según la cual “los problemas los soluciona el tiempo”. Ahora están esperando qué es lo que pasa dentro del PSOE. Parece que los últimos datos que reciben les preocupan, porque mientras Susana Díaz sigue deshojando la margarita, Pedro Sánchez podría ser el vencedor en las primarias de mayo. El PP teme que Sánchez pueda convertirse en el JeremyCorbyn español, tan denostado por las élites políticas como querido por sus bases. Veremos quién gana y qué consecuencias tiene esta decisión.

El problema del PP, mientras observa los movimientos internos en el PSOE, es que se le acumulan los problemas. Ahora tiene que afrontar temas como el del Brexit, y lo hace en un contexto de extrema debilidad de la Unión Europea. El próximo 25 de marzo se cumplirán 60 años de la firma de los dos tratados que daban vida a la entonces llamada Comunidad Económica Europea, de la mano de Francia, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Italia y la República Federal de Alemania. Después de seis décadas, algunos de los países citados se enfrentan a procesos electorales en los que fuerzas antieuropeas van ganando un peso mediático y social creciente. Es evidente que la UE está muy debilitada; hay Estados “clásicos” que cuestionan su pertenencia y, a su vez, algunos de los últimos Estados en incorporarse están mostrando cierta aversión a la Unión, principalmente a raíz de la crisis de los refugiados.

En este contexto no va a ser sencillo gestionar la salida del Reino Unido de la Europa de los 28. Hace unos días tuve ocasión de mantener un encuentro en la Comisión Mixta Congreso-Senado para la Unión Europea con el embajador británico en España, el señor Simon Manley. Fue una reunión enmarcada dentro de la estrategia que ha adoptado el Gobierno de Theresa May en su relación con los diversos parlamentos delos Estados miembros de la Unión. La reunión dejó patente uno de los primeros obstáculos a resolver: las cuentas. Así, la UE valora entre 55.000 y 65.000 millones de euros los compromisos adquiridos por el Reino Unido con la Unión, base para que pueda comenzar cualquier proceso de negociación.

No cabe duda de que la problemática económica es otro muro en este momento de debilidad. Europa se mueve en un contexto de crisis económica, con España en lo alto del ranking en el nivel de desempleo; la crisis de los refugiados está desgastando sobremanera a las instituciones europeas, tensionando además las relaciones entrealgunos de los Estados miembros. Como consecuencia de todo ello, la extrema derecha populista está subiendo enteros; una extrema derecha que, dependiendo de la fuerza con la que se consolide, puede cuestionar la pertenencia de un Estado a laUnión Europea y, en todo caso, condicionar la manera de trabajar dentro de la misma. Más muros. No es descartable que en nombre de los equilibrios políticos, haya quienescomiencen a demandar la reversión de determinadas competencias de la Unión a los Estados miembros.

En este escenario, es más que probable que Rusia intente pescar en rio revuelto y contribuya, de alguna manera, a tratar de debilitar a la Unión Europea. El conflicto que tiene abierto con la Unión a través de la situación creada en Ucrania ayudará a que,contrariamente a lo que pudiera parecer, Marine Le Pen encuentre un aliado en Vladimir Putin.

Por último, y no menos importante, hay que añadir el mensaje demoledor del presidente norteamericano Donald Trump, trasladando su visión de una Europa fragmentada y dividida. Su prepotencia, su cuestionamiento de las relaciones, sus primeras decisiones, hacen que nos situemos en un escenario verdaderamente preocupante. Es obvio que, también en este caso, Trump está construyendo un muro en las relaciones. Ahora bien, ante esta realidad, me sumo a la idea planteada recientemente por el Lehendakari Urkullu en el sentido de que nos corresponde convertir este problema en oportunidad para reasentar los principios fundacionales de la Unión Europea.

“Convierte tu muro en un peldaño”, dice la sabiduría popular. Esta es la recomendación que cabría trasladar en el arranque de un año que se inicia plagado de razones para la incertidumbre y la inestabilidad.

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