EH Bildu se “autoexcluye” del debate presupuestario y deja el futuro de Vitoria-Gasteiz en manos del resto de los partidos

No es justo. No es justo que nos vendan que van a arrimar el hombro y, a las primeras de cambio, en el día más importante para la ciudad...
Pleno municipal
Pleno municipal

No es justo. No es justo que nos vendan que van a arrimar el hombro y, a las primeras de cambio, en el día más importante para la ciudad desde las pasadas elecciones municipales de 2015, se ausenten del debate en el que los grupos políticos, aquellos en los que depositamos nuestra confianza en las urnas, van a tratar de entenderse para construir esa ciudad con la que todos soñamos.

EH Bildu, por desgracia, ha cumplido con sus amenazas. Ni negocia, ni debate. Se queda solo en su obsesión por desgastar al alcalde Urtaran, y hoy y mañana será el único partido político que no va a realizar ninguna aportación en el debate presupuestario en el que el futuro de la ciudad está en juego. Se han autoexcluido. Y lo han hecho a conciencia. Son los únicos que no han presentado enmiendas parciales. Han actuado así con toda la intención del mundo, porque sabían que corrían el riesgo de que fuesen tenidas en cuenta.

Sí, resulta paradójico. Han pedido la devolución del presupuesto presentado por el equipo de gobierno para evitar “sorpresas” y que la parte más bonita de la democracia, el acuerdo, hiciese que sus peticiones formaran parte del consenso y pudieran incorporarse al proyecto de cuentas. Por el contrario, el resto de grupos municipales, con sus enmiendas parciales, hacen posible un debate constructivo, con aportaciones a la principal herramienta de gobierno local.

La estrategia de EH Bildu es una equivocación tanto en el fondo como en las formas. Probablemente el resultado del debate presupuestario sea el mismo, pero especialmente las formas dicen mucho de las intenciones y los miedos de este partido. Miedo a implicarse de verdad. Miedo a que el gobierno de Urtaran tenga vía libre en un año clave.

Hoy se marca un punto de inflexión en la legislatura municipal. Un partido que se postulaba como artífice del cambio político que se inició en 2015 pasa a ser un partido comparsa del PP en la doctrina del “no por el no”.  Sin tener en cuenta que la consecuencia última de este modo de actuar, más allá del desgaste político de quien gobierne, es la paralización de la ciudad.

Necesariamente, el alcalde Urtaran tendrá que extraer conclusiones del resultado de este debate presupuestario. ¿Calibró en su justa medida las posibilidades de un golpe de timón por parte de un partido clave en el cambio político que se llevó a cabo hace casi dos años? Hasta ahora, las bases de entendimiento que han posibilitado importantes acuerdos han sido suficientes, pero el panorama se complica.

Por tanto, los grupos municipales del Ayuntamiento de Vitoria, sus representantes políticos, se van a tener que retratar en este debate en el que va a quedar acreditado si sus posiciones frente a los presupuestos responden a intereses políticos, o si responden a su voluntad de construir, pero en el sano ejercicio de hacerlo desde un prisma diferente.

EH Bildu ya lo ha hecho. Se ha borrado del debate más importante de la ciudad. La estrategia política manda. Construir, ya, si eso, otro día.

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