Un buen comienzo (Un Artículo de Pedro Luis Uriarte sobre la reunión entre Azpiazu y Montoro)

Buen inicio de Pedro Azpiazu en sus recién estrenadas responsabilidades como Consejero de Hacienda y Economía del Gobierno Vasco. Ha empezado con el pie derecho y merece, por ello,...
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Buen inicio de Pedro Azpiazu en sus recién estrenadas responsabilidades como Consejero de Hacienda y Economía del Gobierno Vasco. Ha empezado con el pie derecho y merece, por ello, un aplauso.

Ya comenté anteriormente que, al gran conocimiento sobre cuestiones de Hacienda que acreditaba, el nuevo Consejero unía la ventaja de contar con una relación muy fluida con sus interlocutores en el Gobierno español, tras sus muchos años de experiencia parlamentaria en el Congreso de los Diputados. Y pronto ha demostrado que lo que yo anticipaba se ha traducido en hechos claramente positivos, los ha conseguido en su primera reunión con el Ministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro, un político con enorme experiencia y que puede valorarse como un “hueso duro de roer” desde la perspectiva negociadora, en una reunión que el propio Consejero indicó que se había desarrollado en un “clima cordial”. Habrá que celebrarlo, porque llevábamos bastantes años de reuniones entre ambos gobiernos, en un ambiente más bien “glaciar”. Y ello, cuando estas se producían, lo cual ha ocurrido en muy contadas ocasiones.

Aunque habrá que esperar a que las buenas palabras maduren y se conviertan en apetitosos frutos, las más de dos horas de contacto entre los responsables de los dos departamentos de Hacienda en mi opinión han dado para mucho.

Por de pronto, se ha conseguido abordar por fin una significativa cuestión que, de resolverse satisfactoriamente como espero, podría engordar las arcas vascas con muchos más recursos, lo cual sería muy positivo para ti y para mí, porque se traduciría en más y mejores servicios públicos (educación, sanidad, carreteras, I+D y así un largo etcétera).

Como habrás adivinado, me estoy refiriendo a la liquidación del Cupo que, aunque te parezca increíble, se halla pendiente desde el año 2007. Estamos hablando, por lo tanto, de muchos Cupos. ¡Nada menos que diez años sin liquidarlos!

Como sabes, el Cupo se calcula todos los años con los datos del Presupuesto del Estado. Sabes también que se paga el 6,24% de los gastos del Estado en competencias que no hayan sido transferidas a la Comunidad Autónoma Vasca. Una vez pactada la metodología para un quinquenio, en este caso el que transcurrió entre 2007 y 2011, se adjunta el pacto alcanzado por la Comisión Negociadora a un Proyecto de Ley que es objeto de aprobación por las Cortes Generales, sin posibilidad de enmienda. Sólo existe, por lo tanto, la posibilidad de aceptar o de rechazar el pacto al que han llegado la parte vasca con la estatal.

Además de aprobarse la metodología para el quinquenio, en ese pacto se incluye el cálculo del Cupo de lo que se llama “año base” (en el periodo de cinco años que estamos comentando, por lo tanto el referido al 2007). Cuando concluye ese ejercicio se reliquida el cálculo del Cupo con los datos reales realizados por el Estado en las competencias no asumidas por la Comunidad Autónoma y, tomando en cuenta los cambios que se hayan podido producir en el ámbito competencial de la Comunidad Autónoma Vasca, porque como te acabo de señalar, el Cupo lo que financia son parte (el 6,24%) de las competencias no transferidas a la misma. Por lo tanto, si se hubiera producido una transferencia en el periodo de tiempo al que hace referencia el cálculo inicial del Cupo, hay que reducir la base sobre la que se aplica el porcentaje anterior y, por lo tanto, la cantidad a pagar definitivamente será menor.

En otras palabras, el Cupo que se paga cada año es algo dinámico, porque el gasto estatal cambia (es prácticamente imposible que se cumplan religiosamente, hasta el último euro, los Presupuestos del Estado) y además las competencias pueden haber variado también a lo largo del año o de los años a considerar. Por todo ello, tras pactar la metodología de cálculo para cada quinquenio en base al nivel de competencias vascas al inicio del mismo, hay que volver a pactar la liquidación con los datos reales de gasto y de competencias asumidas por Euskadi en cada año.

Te debe quedar claro que la metodología de cada quinquenio se aprueba por ley, pactada como te he dicho anteriormente. En cambio, la liquidación se pacta entre las dos administraciones, la vasca y la estatal, pero no se somete a la aprobación de las Cortes Generales. Podríamos decir que el primero es un acuerdo formal y público y el segundo es un acuerdo privado. No se te ocultará, por lo tanto, que resulta más fácil sacar adelante acuerdos en el segundo campo que en el primero.

Pues bien, cuando estamos a punto de dar carpetazo a 2016, resulta  increíble que estén todavía pendientes de pactar las liquidaciones de los Cupos que van desde 2007 a 2011. Además, tampoco están acordadas las correspondientes al periodo 2012-2016. Y ello porque se han calculado en base a la Ley del quinquenio 2007 a 2011 que, al no haberse alcanzado un acuerdo para presentar una propuesta a las Cortes Generales que cubriera el actual quinquenio, ha tenido que ser prorrogada, tal como lo autoriza el Concierto para casos de desacuerdo como ha  surgido en este periodo de tiempo, dada la radical diferencia de puntos de vista entre las instituciones vascas y el Gobierno español.

Pero, como es obvio, en algún momento habrá que pactar esta Ley de Cupo 2012-2016 y, tras ello, ya con datos presupuestarios y competenciales ciertos, porque corresponden a años que ya han quedado atrás y han sido cerrados, habrá que reliquidar también ese periodo de tiempo.

Te preguntarás quizás si todo esto que te estoy contando que suena tan técnico tiene importancia. Pues bien, te respondo rápido: la tiene  y muchísima. Porque, como comentaba el Lehendakari Urkullu en una reciente entrevista en ETB, la administración vasca está reclamando a la española nada menos que mil seiscientos millones de euros.

Si tienes en cuenta que la recaudación vasca de 2015 fue de 12.613 millones de euros, estamos hablando de un 12,6% de la misma o de dos tercios del Presupuesto vasco de Educación o de casi la mitad del presupuesto de Sanidad en 2015. ¡Un auténtico “pastón”!

¿Cuál ha sido el acuerdo al que se ha llegado tras la reunión de Pedro Azpiazu con Cristóbal Montoro? Algo que puede parecerte trivial, pero que había resultado absolutamente imposible lograr en el pasado: la creación de distintas comisiones técnicas para abordar un asunto que el Gobierno central no quería tocar bajo ningún concepto en años pasados. Lo cual resulta muy significativo pues te permitirá intuir quién tiene la razón en este decisivo asunto…

La reunión del Consejero Azpiazu ha sido fructífera además en otros campos muy sensibles. Por ejemplo, ha realizado un planteamiento que a mí me parece sensato y totalmente necesario para corregir una situación intolerable: la falta de interés estatal en concluir las obras de alta velocidad ferroviaria en Euskadi y de garantizar un tratamiento urbanístico aceptable en la aproximación de estos trenes a las capitales vascas.

La propuesta vasca no ha podido ser más clara: si usted no quiere o no puede hacerlas, déjeme a mí que concluya todas las obras pendientes y descontaré las cantidades que gaste, una vez acordadas con ustedes, del pago del Cupo.

Esta cuestión es también esencial porque una infraestructura de la naturaleza de la que estamos hablando representa en estos momentos para Euskadi una clara desventaja competitiva en relación con otros territorios y singularmente con Madrid, una comunidad autónoma a la que el Estado ha mimado durante décadas, para dotarla de unas infraestructuras ferroviarias, aeroportuarias, etc. que son fantásticas y no tienen comparación con las que padecemos en nuestra tierra.

Desde la perspectiva del Concierto, que es la que abordo en estos artículos, esto origina un efecto negativo directo: una menor recaudación, como consecuencia de la aplicación de la normativa del Concierto Económico, al crecer menos la actividad económica que la de esos territorios que ahora están mucho mejor comunicados.

Esta situación es negativamente llamativa, porque nada menos que veinticinco años después de la inauguración de la línea de AVE Madrid-Sevilla, todavía no ha llegado a tierra vasca este avance en las comunicaciones. Tienes que tener en cuenta que España disfruta de la red de alta velocidad más extensa del mundo después de la de China. Como referencia ilustrativa, en agosto de 2015 se anunció que esta red será de más de 4.000 kms. a finales de 2016 y podría llegar a contar con 5.525 kms.

Esta situación comparativa representa un auténtico escándalo, si tenemos en cuenta, no lo olvides, que se ha pagado el 6,24% de los  cuatro mil kilómetros construidos en España hasta ahora de estas líneas de alta velocidad. Por lo tanto, hemos pagado con nuestros impuestos, vía Cupo, la construcción de más de 249 kilómetros de AVE por todo España… ¡y aquí no tenemos todavía uno solo!

(Sentado lo anterior, creo que es necesario -y lo incluyo aquí como un apunte marginal- que los que se oponen a la Y griega vasca por distintas razones tengan en cuenta esta impactante situación: no quieren que el Estado pague una infraestructura que le corresponde por razones competenciales, ignorando que los contribuyentes vascos hemos pagado ya esos 250 kilómetros de red de alta velocidad ferroviaria de la que están disfrutando otros. En definitiva, lo que se defiende desde esas posiciones se traduce en hacer un bonito regalo al Estado y ello, además, tras haber incumplido con sus responsabilidades en un campo tan importante siempre, para la economía y para el empleo, como es el de las infraestructuras).

Volvamos a lo que veníamos analizando. Como ves, la primera reunión del Consejero de Hacienda y Finanzas con su homólogo de Hacienda y Función Pública en el Gobierno español ha dado ya para mucho, porque ha abierto un portillo que hasta ahora estaba cerrado a cal y canto y, como mínimo, asegurado con cincuenta cerrojos del más duro acero. Poco a poco, esos cerrojos se irán descorriendo y, finalmente, la puerta se abrirá cuando se llegue a un pacto entre las dos administraciones. En ese momento, estoy seguro de que tendremos mucho que celebrar. ¡La cuenta atrás para ello ha comenzado!

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#OrainEkonomia#OrainOpiniónEl Concierto Económico vasco: Una visión personal

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